Acordes y Pasos

Febrero 6th, 2009

Bueno, no hace mucho que descubrí a Lolo & Los Equilibristas. Me encantó su música y pedí a una personita que me pasara alguna de sus canciones, que me encantaría poder haceros llegar algo suyo. Esta canción fue por la que les conocí, y ejerció un poder especial en mí. Como agradecimiento, he escrito un post mientras la escuchaba.
Besillos para todos (especialmente, para quien hizo posible este post :) )

Ensayaba cada día. El salón de 20 metros cuadrados se transformaba en su improvisado escenario.
Actuación de amateur, sin público ni ovación… Al menos eso es lo que ella creía…

Ignoraba que las ventanas son los ojos del mundo. Desde el verano pasado, cuando el calor ahogaba la respiración y faltaba el oxígeno, se acostumbró a bailar con la venana abierta.
La música voló en el aire y, por azar o por destino, llegó a los oídos de un corazón solitario.

angel20bailaora

Músico por devoción, camarero por obligación. Sentado en su viejo sillón ocre entre papeles y su inseparable guitarra, se “desesperaba esperando”. La inspiración parecía haberle abandonado hace tiempo… Hasta aquél maravilloso día de verano.

Nada más escuchar los primeros acordes, cuando el ritmo acarició su prodigioso oído, notó cómo el corazón revivía y latía siguiendo el compás. Alzó la cabeza y una sonrisa se dibujó en su rostro.
Como perro de presa, rastreó el origen de lo que prometía ser el manantial que desbordaba ideas, posibilidades, frescas composiciones.

Cuando se asomó a la terraza la vio por primera vez.
Ojos almendrados, piel aceituna, pelo azabache y una llamativa falda que parecía tener vida propia en cada giro, en cada movimiento.
Incapaz de apartar los ojos de ella, corrió a por lápiz y papel. La observó durante largo tiempo. Grababa en su retina los gestos, los sentimientos que exhalaban los poros de su piel.

Cada día a la misma hora, el músico tenía una cita con la bailarina sin que ésta lo supiera. Paralelamente, crecieron y evolucionaros las canciones y las coreografías. El dúo perfecto, el verdadero equilibrio.

La fama de él creció. Alimentaba sus composiciones con el sentimiento de la gitana.
Mientras, ella ignoraba que alguien, en pequeños escenarios, con unos pocos focos y un público modesto, describía su cuerpo, su arte, su poder.

Hasta que… en una noche estrellada, cuando la ciudad parecía dormir, el músico comenzó a tocar. La primera canción que la misteriosa muchacha le inspiró.

guitarras

De nuevo, casualidad o destino, los acordes se elevaron y se confuncidieron con las doradas hojas de otoño suspendidas en el aire, hasta colarse por las rendijas de la desvencijada ventana.
Al escucharla, ella sintió cómo el corazón le daba un vuelco y sin poder hacer nada al respecto, de manera independiente, sus pies comenzaron a taconear. La técnica era inmejorable, jamás recordaba haber sentido algo así. Se notaba flotar, ligera como una pluma, bella como una flor, elegante como un cisne, ágil como una mariposa.

Cuando la música paró, corrió a descubrir qué extraño efecto había conseguido aquello que tantas horas de ensayo no habían logrado.
Y ahí le descubrió, guitarra en mano, mirando directamente a su ventana. Sorprendida y sonrojada mantuvo la mirada. Él saludó tímidamente con la mano temiendo la reacción que pudiera tener su musa, al fin y al cabo, sentía que había violado su intimidad.
Incomprensiblemente para ella, en lugar de asustarse por encontrar a un desconocido dirigiéndole la vista, contestó al saludo y sonrió.

Por casualidad o destino, parece ser que algún día el dúo perfecto podrá hacerse realidad sobre un gran escenario, con grandes focos y numeroso público ovacionando los acordes y el movimiento…

Puro teatro

Febrero 3rd, 2009
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