La fotografía (II)
Pasó la noche en los pasillos del hospital. Parece algo ridículo, ella era consciente, pero si se iba de ahí significaba asumir de una vez por todas que Pablo no volvería. Trataba de engañarse, sin duda, y en esos momentos poco le importaba.
No estaba sola. Echando una mirada alrededor vio muchas caras preocupadas y demacradas por los regueros de lágrimas que surcaban sus mejillas.
Sólo había una cosa que los diferenciaba, y es que para ellos aún había esperanza.
Llegó un momento en el que perdió la noción del tiempo. Nunca llevaba reloj porque siempre lo había considerado un símbolo de esclavitud más. Desde pequeña había visto que los mayores antes de salir corriendo a todos lados lo último que hacían era dirigir la mirada a ese cacharro que les esposaba las muñecas. Entonces se había jurado que, en la medida de lo posible, trataría de crecer sin el “aparato que mide el tiempo”, como le gustaba llamarlo.
No sabía qué hora era, pero sí notó como poco a poco el hospital comenzaba a desperezarse. Los empleados comenzaban a proliferar y a llenar el ambiente de cierto aire de urgencia que durante la noche había pasado completamente desapercibido. También pudo ver cómo los familiares empezaban a hacer acto de presencia. Durante la noche se crean turnos y guardias; ahora venía el relevo, duchado y aparentemente relajado, dispuesto a continuar con la paciente espera mientras el guardián nocturno puede ir a su casa para disfrutar de un momento de relax.
Otras familias no presentaban la misma armonía o tranquilidad en sus rostros. Podría pensarse que los primeros eran más fríos, que por el hecho de estar más tranquilos indicaba menos preocupación por la persona a la que aguardaban. También cabría pensar que su familiar, amigo o conocido no se encontraba tan crítico como para tener gesto grave y preocupado. Pero Esther prefirió pensar que la diferencia la impone el tiempo, que con el tiempo puedes sentirte mejor y comenzar a vivir.
En otro momento se habría dirigido a ellos para preguntar, para saciar su curiosidad, pero no fue capaz de reunir la fuerza suficiente, y tampoco estaba segura de querer saber la respuesta; prefería hacerse su propia idea, seguro que le ayudaba más.
En esas calibraciones estaba cuando vio por el largo pasillo que se acercaba con paso firme y vigoroso una mujer alta y delgada. Su rostro quedaba enmarcado por una melena roja como el fuego que le caía graciosamente encima de los ojos ocultando una mirada felina y desafiante.
-Hola Mar – dijo cuando llegó a su altura.
-Buenas Esther.
Se quedó de pie, frente a ella sin decir nada más. Sólo la miraba, no trató de abrazarla ni consolarla como habría sido de esperar en esos momentos. Permanecía con las manos en los bolsillos de su gabardina y con la mirada fija en la nuca de Esther.
-No puedes seguir así. Sé que ha sido duro, que no es algo fácil de asumir, pero se acabó Esther, no puedes hacer nada por que Pablo vuelva- dijo con tono seco.
-¿A qué has venido? ¿ me podrías decir a qué coño has venido!? – sus castaños ojos irradiaban rabia y odio. Los labios apretados también denotaban cómo se sentía, así como la fuerza con la que sus manos oprimían la bolsa de Pablo que todavía sostenía en su regazo– Lárgate, déjame en paz! Si has venido a ver cómo me hundo en la miseria ya puedes irte por donde has venido – dijo alzando la voz.
La tensión podía mascarse en el ambiente. Todos los que se encontraban en la sala estaban desconcertados, dirigiéndose miradas unos a otros buscando una respuesta. No sabían quién estaría más loca, si la mujer que se encontraba sentada y desaliñada aferrada a una bolsa de papel, o la que se mantenía indiferente y con aires de suficiencia frente a ella. Fuera como fuese no era ni el lugar ni el momento de presenciar una pelea entre mujeres.
-Apuesto a que una es la mujer y otra es la amante- se llegó a escuchar de entre la multitud.
– Cállese! – le amonestó otra persona que se encontraba presenciando la situación.
Para evitar que fuese a mayores, para evitar escándalos y futuras reclamaciones de pacientes y familiares, uno de los celadores que se encontraban por ahí cerca acudió donde se encontraban las dos mujeres.
-¿Qué es lo que ocurre aquí?
-Nada, no se preocupe, la señorita ya se iba- contestó Esther manteniendo la mirada a la joven pelirroja.
Con una sarcástica sonrisa esbozada en su rostro contestó :
-Sí, yo ya me iba. Sólo vine a ver cómo se encontraba mi amiga, ¿verdad Esther?- y en ese instante sacó la mano derecha del bolsillo y la alargó hasta rozarle la mejilla.
-Vete ya y no vuelvas nunca más; ¿me has oído, Mar? – dijo entre dientes mientras retiraba su cara con un movimiento brusco esquivando así la mano que se tendía hacia ella.
-Sabes de sobra que eso no podrá ser.
Y con las mismas se giró en un solo movimiento y encaminó sus pasos por donde hacía unos minutos había venido. Con la mirada alta y el cuello estirado camino por el pasillo que pacientes, familiares y empleados le hicieron. Había miradas sorprendidas, otras enojadas y muchas embobadas por la belleza y elegancia que destilaba. En ese momento parecía una auténtica gata que salió vencedora del primer combate con su adversaria.
- ¿Está usted bien?- le preguntó el celador a Esther cuando por fin la estela que dejó Mar con su presencia se había evaporado.
- Sí, descuide- volvió a abrir la bolsa, sacó el sobre que iba a su nombre y se levantó para dirigirse a la salida.
Mientras caminaba por los pasillos le hervía la sangre. ¿Quién le habría mandado venir aquí? ¿cómo demonios se habría enterado? ¿no había tenido suficiente con hacerle la vida imposible sino que también en la muerte tenía que acompañarla? Lo tenía claro, por una vez en su vida no dejaría que la pisara.
No, esta vez no.
Salió por la puerta principal y cogió un taxi. Lo primero ir a por su coche, estaba segura de que se lo habría llevado la grúa a juzgar por cómo lo había dejado tirado en la puerta de urgencias.
Después iría a ver a Gloria; tenía que decírselo. Seguro que no sabría nada de lo que había pasado; y seguro que ella podía decirle algo de esa foto…


:razz:guauu…….impreionante¡¡¡para cuando la tercera parte?????:roll:esto me parece q ya me da ciertas pistas sobre quien es quien,pero tendremos q esperar a la siguiente parte,ademas yo y las pistas somos un tanto incompatibles¡¡¡¡:oops:pero…pero q implica la foto?tendremos q esperar¡¡¡¡:razz:
sigo diciendo q tu deberias estar nominada a los premios planeta y sino creamos el premio BlogPlaneta¡¡¡¡¡¡:wink:
bechitos de chocolate con leche¡¡¡¡muaksss
Octubre 21st, 2006 | #
No he podido terminar de leer porque este finde yo sí que he pasado un par de horas en el hospital acompañando a alguien muy especial en mi vida.
Todo está mejor.
Un besazo y hasta poco =)
Nchi
Octubre 21st, 2006 | #
hasta el final como los buenos.
Un beso corason
Octubre 22nd, 2006 | #
Estoy escribiendo en la madrgada del domingo despuéd e unos dias de muchisimo trajín. lo que me impide disrutae de mi bitácora y la de los amigod.
Bueno el telato muy bién cono siempre de hecho al tener capacidad de enganchar y calidad el tiempo se detiene para disfrute de la autora. Besos de admirador
Octubre 22nd, 2006 | #
¿No jodas que te gusta la Amos?
Octubre 22nd, 2006 | #
Jajajajja! Para una vez que no modifico la foto ya tiene que salir Heliópolis con la puntilla… Sabía que distraería, pero si por casualidad decido modificar la foto, luego puedo tener problemas porque los autores se sienten ofendidos, así que preferí dejarla tal y como estaba.
La cuestión no es si me gusta “la Amos” o deja de gustarme, la cuestión es que se trata de una mujer pelirroja y con cierto aire… no se… agresivo? felino?
Vamos, que me venía al pelo para el relato.
Cuando escuche algo te diré si me gusta o no.
Besitos
Octubre 22nd, 2006 | #
noooooooo!!! encima q no me aclaras lo de la foto ahora aparece la peliroja!!! niña q me voy el finde y yo no puedo leerlo!!! jejeje
Un besazo
Octubre 22nd, 2006 | #
“No hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras…”
Octubre 22nd, 2006 | #
q no has visto la vida es bella???!! Q FUERTEEE :-p
Octubre 22nd, 2006 | #
Sólo tienes que pedirlo:wink:
Octubre 22nd, 2006 | #
Vaya, no me esperaba esta segunda parte, en la que además, se da pie para una tercera… ¿para cuándo? Me has dejado con la intriga, jejeje
Un saludo y hasta pronto!!
Octubre 23rd, 2006 | #
Y el post del lunes?!? :-p UN BESAZO!!!! MUAAAAAACK!
Octubre 23rd, 2006 | #
para cuando la tercera parte??esto de dejar finales abiertos hace q las neuronas lectoras espabilen a las neuronas de la intriga y de la investigacion¡¡¡¡si cada tres dias publica una parte,eso implica q….mañana tendremos la tercera parte???:lol:
aunq tambien es cierto q en el pais de las hadas no hay explicaciones racionales ni existe el tiempo¡¡¡¡¡
bechitos de duendes para la hadita de mariposas:wink:
Octubre 23rd, 2006 | #
iiiiiiiiiisch!! pa cuando el capítulo tres????
Octubre 23rd, 2006 | #
Seguimos los capítulos con ganas, seguro que el tercero será tan bueno como los anteriores…
Un beso.
Octubre 24th, 2006 | #
Jaajaja. los tienes a todos locos con esto de las partes. No me esperaba una segunda parte asi, y ni mucho menos ke hubiera una tercera. A ver lo k pasa….
www.solstar-rock.tk
Octubre 24th, 2006 | #
oM
Noviembre 6th, 2006 | #
Presioso tu encabezado y tu mensaje. Sigue asi se necesitan personas como tu, en este mundo duro y difícil.:smile:
Mayo 21st, 2007 | #