La fotografía

Octubre 18th, 2006

No podía creer lo que estaba escuchando. Un escalofrío recorrió su cuerpo y el teléfono cayó de sus manos impactando fuertemente contra el suelo.
No era posible, no podía estar pasándole a ella. Hacía tan sólo diez minutos estaba despidiéndola agitando alegremente la mano y con una gran sonrisa, como cada día. ¿Cómo podría suceder algo así? No, no es posible, a él no .

Cuando por fin consiguió reaccionar corrió directa al coche y se dirigió al hospital donde le dijeron que podría encontrarle.
Mientras conducía le vinieron a la memoria recuerdos sin orden ni concierto pero con un denominador común, en todos ellos aparecía él.
Recordó las veces que le hizo reír, pero sobre todo recordó esos momentos en los que se enfadaban. Ahora no podía evitar lamentarse, y es que si en esos momentos hubiera sabido que el tiempo es tan corto y que la vida da tantos reveses, quizá no habría sido igual…No habría merecido la pena discutir por qué película ver, tampoco estar casi una semana sin hablarse porque no le acompañó a la cena familiar que cada año organizaba su madre, y mucho menos habría dejado que saliera durante más de tres meses de su vida por tan sólo un ataque de celos infundados.
Mientras tanto, esquivaba coches y peatones, se saltaba semáforos y tocaba con insistencia el claxon intentando así acabar con la agonía que le estaba suponiendo estos minutos.

Por fin llegó. Por primera vez en mucho tiempo no le importó dónde aparcar. Le dio igual que le multasen, que le rayaran el coche o que pudieran chocarse con él. En cuanto llegó a la puerta del hospital no pudo mas que tirar del freno de mano y salir corriendo hasta el punto de no se darse cuenta de que lo dejaba completamente abierto.
Lo cierto es que no sabía muy bien a quién dirigirse, aún todo esto no le parecía mas que un sueño, un mal sueño del que querría despertar; pero algo en su interior le decía que eso se quedaría en deseo y que tendría que afrontar la realidad.
Cuando por fin focalizó su mirada y encontró el mostrador de recepción, se abalanzó sobre él repitiendo una y otra vez su nombre.

- Pablo Nieto! Pablo Nieto! ¿Sabe algo de Pablo Nieto?
- Señora, cálmese por favor; sé que no es fácil, que ahora mismo para usted lo que le estoy pidiendo es un imposible, pero si sigue así tampoco podré ayudarla - le dijo la joven que se encontraba al otro lado del mostrador.

Cogiendo aire de nuevo y tratando de controlar sus nervios le dijo:
- Discúlpeme. Mi nombre es Esther Collado. Me han llamado hace unas horas diciendo que Pablo Nieto ha sido ingresado de urgencias. No tengo más datos, no sé cómo está, no sé qué le ha pasado… estoy desesperada, necesito saber algo de él! – dijo mientras retorcía entre sus manos el medallón que le colgaba del cuello, regalo que le hizo Pablo hace exactamente una semana, cuando por fin se decidió a pedirla que se casara con él.
- Muy bien Esther, no te preocupes, ahora mismo me encargo. Deja que eche un vistazo al registro, ¿vale? Mmm… Sí, aquí está, Pablo Nieto. Si no me equivoco le han llevado a la Uvi , Esther. Mira, lo mejor será que te sientes un segundo, sólo te pediré un segundo y le digo al doctor que venga a hablar contigo,¿de acuerdo?
- No hay otra opción ¿no? - contestó con un hilo de voz apenas audible.

Sabiendo que no podía hacer otra cosa que esperar, que montar un numerito en el recibidor no le serviría de nada, se dirigió a los asientos. Eran de plástico y de un color naranja chillón que incitaba a todo menos a conservar la calma.
Hacía dos meses que había dejado de fumar y como no, fue gracias a él.
Desde que lo conoció había revolucionado su vida. Por él volvió a sonreír, por él aprendió a disfrutar y valorar las pequeñas cosas, por el se podría decir que aprendió a vivir.
Aquí y ahora, en la fría sala del hospital ardía en deseos de volver a sostener un cigarrillo entre sus labios. En el momento en que se disponía a salir para comprar tabaco y fumarse un pitillo, casi como una providencia, escuchó que alguien pronunciaba su nombre.
De inmediato giró sobre sus propios pasos y ahí estaba el doctor vestido con esa bata verde que tan poco le gustaba.

- Esther Collado, ¿es usted Esther Collado?
- Sí doctor, soy yo. Por favor, dígame ¿cómo se encuentra Pablo? – suplicó aguantando las lágrimas.
- Lo siento.

No hizo falta más, con dos sencillas palabras a Esther se le cayó el mundo a los pies. De pronto sintió cómo sus piernas cedían ante el peso de su cuerpo. Rápidamente el doctor la sujetó al vuelo impidiendo que se desplomara por culpa de su dolor.
¿Qué iba a hacer ahora? Tenía toda una vida por delante, una vida junto a Pablo; pero ahora… ahora, en menos de 24 horas todo había cambiado.
Ya no habría boda, ya no haría falta la hipoteca con la que pagar el piso, ya no conocería a esos niños con los que tantas veces habían soñado, a los que tantas veces habían puesto cara rifándose los rasgos que tendrían de cada uno de ellos.
Ahora todo eso no importaba; ahora todo eso acabó. Así es la vida, frágil y delicada como una pompa de jabón.

Pasaron las horas y no sabía qué hacer; no sabía dónde ir, ni siquiera estaba segura de querer moverse; pensaba que quizá, si se quedaba quieta casi sin respirar terminaría despertándose de lo que no era más que una de sus peores pesadillas.
Pero no tuvo más remedio que volver a la realidad cuando un celador se acercó a ella con paso lento y pesado para entregarle una bolsa con las pertenencias de Pablo.

Cuando la tuvo entre sus manos la abrió despacio, casi con temor. Era lo último que había tenido contacto con él, con su cálida piel.
Encontró rasgada su vieja cazadora, en su cartera vio la primera foto que se hicieron juntos. Estaba harta de decirle que la cambiase, pero él insistía en que quería conservarla siempre, que le ayudaba a recordar lo que le costó por fin que se fijara en él y que cuando tuviera los peores momentos, cuando quisiera tirar la toalla, sólo con mirarla podría coger fuerzas para seguir luchando por lo que quería, por lo que un día tanto le costó conseguir.
Entre sus manos sostuvo la cadena que siempre llevaba al cuello. Era eso que llaman “joya de familia”. Su madre se la dio cuando ocurrió el accidente de su padre.
El accidente de su padre. La historia tristemente se repetía.

En el fondo de la bolsa encontró un sobre en el que se podía leer en letra clara y elegante “Esther”.

Las manos le empezaron a temblar. Ya no estaba con ella ni nuca podría volver a estarlo, pero en cambio aún tenía algo que contarla, aún tenía palabras para ella.
Emocionada y sin poder dejar de llorar abrió el sobre. En contra de lo que se podría esperar, no fue una carta lo que encontró sino una vieja fotografía.
Con curiosidad la escrutó pero no conocía a ninguna de las personas que en ella aparecían.

Eran dos mujeres y una niña. La fotografía debía de contar con al menos cincuenta años de antigüedad. Ni una fecha, ni una firma, ni una palabra. Sólo la fotografía.
- ¿Quiénes serán estas personas? ¿qué querría contarme con esto? El sobre está a mi nombre, así que no sé qué, pero algo querría contarme, algo querría decirme con esta fotografía, pero… ¿qué?

En ese momento no podía pensar, la tristeza pesaba demasiado como para jugar a detectives en ese momento, pero algo en su interior se removía y le decía que debía averiguar quiénes eran esas personas…

(Porque no todos los relatos han de ser del color de rosas. Porque no todos han de tener un final inmediato. Porque siempre puede haber una continuación.)

Dedicado con mucho cariño para una persona que siempre tiene los ojos abiertos y se queda con las mejores instantáneas de cada momento de su vida. Por aguantarme, por animarme y por confiar en mí más que una misma.

17 comentarios »

  1. bu? says

    si señor,mereció la pena esperar estos dias sin relatos¡¡¡me encantan estos relatos q dejan un final abierto,asi cada uno se monta su final¡¡¡aunq no me importa si nos cuentas tu final¡¡¡¡:wink:
    haber si algun dia conocemos esas alitas q protengen a nuestra hadita¡¡¡¡¡:grin:seguro q es una grandisima persona¡¡¡¡
    bechitos de shocolate con leche¡¡¡¡:mrgreen:

    Octubre 18th, 2006 | #

  2. Aya says

    que bonito y que triste al mismo tiempo…que tontos somos cuando malgastamos nuestro tiempo!

    Octubre 18th, 2006 | #

  3. ana says

    Jooooooooooder, niña! ¿Y nos dejas así, con el corazón encogío y sin enterarnos del final??? Eso no se vale :cry:

    Octubre 18th, 2006 | #

  4. ilargia says

    Cuanto tiempo sin dejar comentario!!! Qué historia más bonita y más triste a la vez, saber lo que quieres a alguien pero darte cuenta cuando ya no podrás decírselo y que él te oiga y te bese. Aaaayy me has dejado en ascuas con el final maja!!!

    Octubre 19th, 2006 | #

  5. ciudaddeparis says

    Dicen que las salas de espera de los hospitales son frías…no es cierto , estan llenas de sentimientos que en ocasiones pueden helar el corazón. Un bonito relato.

    Besos

    Octubre 19th, 2006 | #

  6. Hada de Luna Llena says

    Otra vez nos sorprende con un relato que parece que vemos, que tocamos… Tienes un don especial para trasmitir lo que nuestros corazones sienten. Me encantó la frase:
    “Así es la vida, frágil y delicada como una pompa de jabón”.
    Gracias por todo lo que nos das….
    Mil y un besos hadita…

    Octubre 19th, 2006 | #

  7. Miada says

    Estupendo relato Xy, espero que nos escribas un final…

    Un beso.

    Octubre 19th, 2006 | #

  8. Carlos Martinez says

    El relato como siempre, no tiene desperdicio. Me encanta porque tiene el ritmo de la angustia hasta la noticia y al final la imtriga del sobre.
    La fotografia tiene un poco mas de 100 años de historia y yo invito a recorrer el Rastro ó la Boqueria ó cualquier lugar de cosas de viejo para encontrar joyitas como esa foto del encabezamiento. Con lo dificil que era antiguamente hacer fotos de niños, las cámaras no eran lo rápidas ni luminosas que ahora y el flas electronico no existia. Habia la posibilidad de atarlos (esto era lo normal) ó quemar magnesio a lo bestia.
    Pero se me va la pinza, la joyita no es la foto. Ni el relato. Es la autora, que cada dia nos deja con la miel en la boca porque nos sabe a poco. Apaga la computadora que me da corte darte las gracias como te mereces. muasssess

    Octubre 19th, 2006 | #

  9. Thork3M says

    No todas las historias tienen por qué tener un final cerrado, así puede jugar más la imaginación, que a veces duerme más de la cuenta. A mí se me ha ocurrido un final y una explicación de la foto :smile:
    Gracias por tu historia, y por dejarnos continuar el relato.
    Hasta pronto!!

    Octubre 19th, 2006 | #

  10. R!cªrD says

    Donde te as metido?
    Pensaba q no ibas a escribir mas… :cry:
    Un beso, espero q estes bien y que todo te vaya bien.

    Octubre 19th, 2006 | #

  11. John Doe says

    “Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final…”

    Octubre 19th, 2006 | #

  12. sula says

    Hoy me emocionaste una vez más… Hoy, de nuevo, sé porque me paseo por aquí y sé que hay alguien que escribe de maravilla… Te preguntabas por qué escribías y yo lo tengo clarísimo… por ser capaz de transmitir todo lo que transmites… en este caso, tanta tristeza que se me escaparon las lágrimas.
    Mil besos

    Octubre 20th, 2006 | #

  13. solstar says

    Hola. Encotre tus relatos por casualidad, y llevo algun tiempo leyéndolos, aunque es la primera vez que escribo algo aquí. Me llegas con lo que escribes, a mí y a todos, ya ves lo que dicen los demás comentarios. Más allá de quedarnos con un sabor amargo (que aún lo tengo)por lo triste de la historia, debemos intentar sacar algo en claro de lo que leemos. Nunca sabemos donde está el final del camino, así que aprovechemos nuestro tiempo en él, como dice Aya.

    Un saludo.

    http://www.solstar-rock.tk

    Octubre 20th, 2006 | #

  14. hack de man says

    Nos propones que la sigamos nostros o ya está acabado? Yo estoy con ana, no nos puedes dejar así. Después de tenernos atrapados, queremos un final tuyo, o no tan abierto, que parece una introducción… :???:

    Octubre 21st, 2006 | #

  15. frikineka says

    joooooo joooo

    Octubre 21st, 2006 | #

  16. ainos says

    Son histórias como esta las que nos hacen reflexionar, y así tener la suerte de ser conscientes de lo que tenemos al lado sin necesidad de perderlo…

    un besito mi niña, a ver si hablamos pronto q te echo de menos!

    Octubre 21st, 2006 | #

  17. vane says

    Me has emocionado!Felicidades,me encantó, la verdad conmovedora….
    Lo dificil k es vivir….imagina despues de sto…. sobrevivir!que remedio te queda.Estos palos son los k te enseñan a tomarte la vida de otra manera,pero por desgracia no nos damos cuenta hasta k te pasa.Pero espero que continues con la historia pk me dejaste con la miel en los labios.

    Octubre 4th, 2007 | #

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