Mi Pecera
Ayer me tocaba publicar en La Pecera. He de reconocer que tuvo tiempos mejores, pero no me resigno. Comencé el proyecto de Betty con mucha ilusión y, aunque de un tiempo a esta parte no dejara rastro, no significa que haya dejado de bucear por esa pecera tan variopinta.
La pobre Betty ha luchado todo lo posible por ella; el resto de los peces le debemos mucho. Por ello ayer volví a publicar desde… buf! ni me acuerdo cuándo fue la última vez que publiqué…
Ahí seguiré, publicando cuando me toque o cuando me necesiten.
Sólo se me dio una instrucción para escribir : “bocata de jamón” . Y el resultado fue este.
Lo tenía entre sus manos. Un bocata de jamón. Ni tomate, ni aceite. Sólo pan y una triste loncha de jamón.
Dejando escapar un suspiro le hincó el diente. Siempre había sido una persona de esas a las que se le dicen que enfermará por su manera de engullir, por no masticar la comida.
Y ahora… cómo es la vida! Ahora perdía la cuenta en el número cien. Así creía engañar a su estómago . Ese que no hacía otra cosa que rugir día y noche.
No le culpaba, claro que no, cualquier estómago gritaría de aquella manera si su mayor manjar era ese, un triste bocata de jamón. Y lo peor es que ni siquiera era del bueno!; de esos que por ahí llaman “de pata negra”. No , era una triste y delgada loncha de esos que venden en los hiper lo más barato posible; una de esas marcas que, cuando te metes la loncha en la boca, dudas si le quitaste el plástico que la envolvía o no.
Sentada en el banco de siempre ya hiciera sol, nevara, helara o cayeran chuzos de punta. Hoy tuvo suerte, hoy lucía el sol. Y así, degustando su bocata de jamón en plena calle recordó tiempos mejores. Recordó cuando de cría se escondía la comida que no quería en los bolsillos para deshacerse de ella cuando mamá no la miraba.
Ahora ella era la mamá. Ahora podía comprender lo que costaba conseguir esa comida. Y ahora se preguntaba qué estaría haciendo su pequeña, se preguntaba si como ella tiraría el filete que en ese preciso instante tendría en su plato.
Volvió a mirar su bocata, un triste bocata de jamón que, cuando llegase a casa y le preguntara su pequeña por la “comida de negocios”, tendría que conseguir transformarlo en caras gambas, deliciosos solomillos y magníficos tiramisús.
”Bueno” – pensó – “ no alimentaré mi estómago, pero al menos tendré que alimentar mi imaginación” . Y con una sonrisa en los labios miró el bocadillo y creyó percibir el olor de los jamones que recordaba colgados del techo de la cocina de casa de mamá.


Porque acabo de comer que si no…
:o)))))
Septiembre 14th, 2006 | #
joe¡¡¡me has hecho pensar en la suerte q tenemos por tener todos los dias un plato para comer,ademas creo me has hecho sentir culpable por lo q me he comido hoy¡¡¡¡:sad:
Septiembre 14th, 2006 | #
mmmmmmmmmmmm
que hambre!!!!!
Septiembre 14th, 2006 | #
Oye escribidora, que vengo de la pecera y la he dejao sin agua, esque a mi el jamón me dá mucha sed.
No sabia que también eras un peZcaito…
Septiembre 14th, 2006 | #
Daremos gracias por tener algo que lelvarnos a la boca…Voy a llamar al chino…!!
Septiembre 14th, 2006 | #
Si tu preferido es de chorizo.
Septiembre 14th, 2006 | #
“El hambre suele producir poemas inmortales. La abundancia, únicamente indigestiones y torpezas…”
Septiembre 14th, 2006 | #
Ay, linda, vaya pellizquito…
Septiembre 15th, 2006 | #
Es bueno, niña. Me ha gustado mucho la historia, agridulce… y envuelta en una historia global conmovedora.
Un abrazo, Xy.
Septiembre 15th, 2006 | #
sí, de mayor te planteas mil veces como de pequeña tirabas la comida sin pensar en lo que cuesta… qué patéticos somos cuando no pensamos…
Septiembre 16th, 2006 | #
Esa mamá trabajadora comiendose su triste bocadillo…muy bien recreado!
Septiembre 18th, 2006 | #
Qué buenas historias te sacas de la nada… sólo a partir de un bocata de jamón. Me encanta leer estos relatillos, sencillos, pobres, pero llenos de ternura e imaginación, y con tu toque personal.
Muy bueno.
Hasta pronto!!
Septiembre 19th, 2006 | #