El Romance de un Pescador

Septiembre 12th, 2006

(Vale, vale, he tardado, pero aquí estoy… Últimamente tengo demasiado trabajo y eso me obliga a tener que esperar a casa para publicar - os lo podéis creer :P ? - Pero lo prometido es deuda, aquí tenéis el resultado.
Es un poco (bastante diría yo) largo, lo habría publicado en varias partes, pero tengo entendido que muchos preferís ver íntegramente el resultado, asíq ue…aquí lo tenéis.
Espero que os guste.
Besitos)

Hay quien se pregunta cuál es la forma correcta… ¿el mar o la mar? No seré yo quien juzgue, no soy quién para opinar. En cambio sí conozco a alguien que si estuviera hoy entre nosotros, podría ayudarnos con esta cuestión incluyendo razones y fundamentos.

Se trataba de un viejo marino, uno de esos que dedican por entero su vida a la mar (sí, sí, he dicho la mar) , con la piel cuarteada por el salitre y el viento pero sobre todo, por las experiencias vividas en alta mar.
Cada mañana seguía el mismo ritual. Vivía solo, siempre pensó que nadie se merecía el sufrimiento de permanecer en casa largas temporadas sin saber si volvería a verle o no.

Vestido con su “traje de faena” se dirigió a su pequeño barco, solía decir que era lo único verdaderamente valioso que tenía en propiedad.
Como cualquier otro día, siguió cada uno de los pasos. Siempre los mismos, sin cambio, sin modificación alguna. Habrá quien lo considere una rutina insoportable, pero para él era seguridad.
Partió hacia la inmensidad del mar. Cuando se hubo alejado lo suficiente como para perder de vista la costa, paró el motor y se dispuso a tirar la red. Era su manera de trabajar. Había quien prefería quedarse un poco más cerca del pueblo. Quizá fuera lo más lógico, lo racional, pero nuestro amigo prefería perderse. Disfrutaba sintiéndose parte del mar, siempre pensó que en su otra vida debió de ser un gran pez.

Todo iba como de costumbre hasta que… sin saber cómo ni por qué pegó un traspiés. Era realmente increíble pero ocurrió.
Ahí estaba él, sólo, sin tener a quien recurrir, sin ser escuchado por mucho que gritara, sin recibir ayuda por mucho que chapoteara. Debatiéndose entre la vida y la muerte se encontraba perdido, desorientado, realmente temeroso por primera vez desde que dedicaba su vida al mar. Pero no era por la situación, más bien por el desconcierto, por lo inexplicable del momento. Jamás en todos los años que llevaba entregado a esto le había ocurrido algo similar.

Cuando su ánimo llegaba al fin, cuando decidió dejarse llevar, dejar de luchar contra la naturaleza y a punto de cerrar los ojos para no volverlos a abrir más, sintió un leve roce. Era dulce, suave y delicado.
Haciendo acopio de las últimas fuerzas que le quedaban consiguió entreabrir los ojos. Fue un instante fugaz, pero creyó ver algo antes de perder el conocimiento definitivamente…

Para cuando volvió a abrir los ojos, todo había cambiado. Se encontraba milagrosamente en tierra. Sobre la playa yacía de manera tranquila, un poco descolocado. Las sienes le palpitaban frenéticamente. ¿Qué había pasado? Creía recordar que había estado a punto de morir… espera… aún había más… Sí! Ahora recordaba! Un roce, una mano femenina y elegante… Eran retazos, tenía lagunas difíciles de cubrir…De pronto se dio cuenta de que tenía en puño fuertemente cerrado. Al abrirlo una hermosa perla negra cayó sobre la arena.

**************

Pasaron los días. Desde aquél suceso se sentía ligeramente diferente, cambiado. Cada noche sin excepción le ocurría lo mismo. Una imagen, una misteriosa mujer que se le acercaba.
Con paso elegante se dirigía hacia donde él estaba. Una túnica de seda que dejaba intuir cada curva de su cuerpo era todo lo que llevaba por vestido. Descalza, sigilosa y segura se aproximaba paso a paso sin desviar por un instante su enigmática mirada de sus ojos embobados. Hipnotizado estaba ante tal imagen. Cuando por fin se encontraba a su altura sólo se permitía un ligero roce tras el cual desaparecía. Lo siguiente que veía era un mar bravío con cientos de olas coronadas por su blanca espuma.

Con los días, pasaron los meses.
Cierta noche de luna llena decidió coger su barca impulsado por un fuero interno que no fue capaz de dominar. La mar estaba tranquila. Un silencio sepulcral reinaba en el aire, una calma total invadía la atmósfera. Y allí se encontraba él, de pie, en su barca, mirando al mar sin ver nada, escuchando el silencio, acompañado de la soledad.
Sin motivo aparente, con un movimiento rápido y limpio, se tiró al mar atraído por una extraña fuerza que no supo identificar.
Ya en gélidas aguas sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo. Sintió mil caricias pero no vio a nadie que se las regalara; bien pensado podían ser los pinchazos que esa agua congelada inyectaba en su piel. Pero no, en realidad no estaba loco, era cierto, eran caricias que le hacían tocar el cielo.

Así se sorprendió amando la mar, gozando del roce con cada milímetro de su piel, la espuma blanca rodeando su cuerpo. Ensimismado y entusiasmado no era consciente de lo que estaba sucediendo; de la belleza del momento, de cómo la espuma iba adoptando casi imperceptiblemente la forma de una mujer con cada curva, con su cálido tacto, con su delicado aroma.
No sería capaz de definirlo con palabras, Estaba viviendo un momento de éxtasis como nunca antes había vivido, creía caer en el vacío… Y realmente cayó, y de nuevo perdió el conocimiento.

En medio de esa larga y mágica noche despertó en la cubierta de su barco. Cuando trató de moverse sintió intensos dolores en cada músculo. Tardó unos segundo más en reaccionar y orientarse, en saber qué es lo que había ocurrido. Tan sólo recordaba una sensacional vivencia, sólo eso, un sensacional recuerdo; sensacional, sí, pero recuerdo al fin y al cabo…
Sólo podía ser eso, si de verdad hubiera ocurrido sus ropas estarían mojadas, su pulso acelerado y esa fantástica mujer estaría junto a él, porque no habría dejado que se le escapara.

Su cabeza era un hervidero repleto de preguntas. ¿Cómo llegó ahí? Recordaba que estaba mirando al mar. Recordaba que sin previo aviso se lanzó a él; allí no había nadie que pudiera haberle ayudado a subir… y en cambio estaba en el barco.
En estas calibraciones andaba, tratando de poner un poco de sentido a todo lo que le rodeaba, cuando se dio cuenta… su mano encerraba una pequeña perla negra… su segunda perla negra, la segunda vez que creía ver a esa misteriosa mujer… Entonces, ¿después de todo no había sido un sueño?

*********

Con el amanecer pisándole los talones regresó al puerto. En las noches que sucedieron continuó soñando con esa mujer. El mismo rostro, el mismo tacto, el mismo olor… quizá esta vez un poco más definidos si cabe…

Mientras soñaba, a lo lejos, en las profundidades del mar se produjo un gran remolino. Las agitadas olas se retorcían creando una cantidad inusual de espuma blanca que de nuevo tomaron forma…Una maravillosa y espectacular mujer salió de las entrañas del océano. Hermosa, bella, inmaculada, enigmática y misteriosa como ninguna otra que haya pisado la tierra.

Acariciando el suelo con sus pies descalzos, casi sin rozarlo, dirigió sus pasos de manera segura y firme. Movida por el instinto que le caracterizaba, se paró en la puerta de nuestro pescador. No hizo nada, simplemente se quedó sin moverse en la puerta, parecía esperar una respuesta sin haber realizado una llamada.
Y tal como vino, se fue. La noche siguiente de nuevo salió directamente del mar, volvió a caminar hasta su casa y esperó paciente ante la puerta, sin moverse, sin hablar, sin molestar.
Fueron varias noches las que ocurrió, era como si aquella mujer hubiera adoptado una rutina como ese hombre había hecho con su vida.

Todas esas noches el pescador notó algo. Cada noche las perlas negras que le acompañaban desde que comenzaron a sucederle los fenómenos extraños, se tornaban blancas.
Una de esas noches, decidido a descubrir lo que pasaba, estaba preparado al otro lado de la puerta ya que hacía días que se percató de que a la misma hora, en el mismo lugar, una sombra negra que delataba la presencia de una persona en la entrada, se reflejaba en la pared de su salón.
Con él llevaba las perlas que, inmediatamente, del negro azabache pasaron al blanco nuclear. Esa parecía ser una señal, tenía que ser una señal. Sin pensarlo dos veces, de manera brusca e inesperada, abrió en un solo gesto la puerta de la casa de par en par.

La tenía frente a él, no podía creer lo que estaba viendo, esto sí debía ser un sueño… La había imaginado tantas veces! La había intuido con tanto detalle! Ahora por fin podría tocarla si extendía la mano, podría abrazarla si se inclinaba hacia ella, e incluso podría besarla con tan solo recorrer el milímetro que les separaba.
Como se suele decir, era un sueño hecho realidad y, en este caso no se trataba de un dicho popular; en verdad era la mujer de sus sueños, aquella que durante meses le había arrancado de los brazos de Morfeo, aquella que había conseguido obsesionarlo sin conocerla.

Sin mediar palabra se miraron, se besaron y yacieron juntos compartiendo la noche, una noche idílica bajo la luz de una maravillosa luna llena y un grandioso cielo estrellado.
Entre tanto, las perlas que hasta ese instante había recaudado, relucieron más que nunca.

Desperezándose con los primeros rayos del sol que incidían en su rostro, alargó el brazo hacia donde la había dejado antes de dormirse. Pero ella no estaba, únicamente tenía una tercera perla negra sobre la almohada, allí donde permanecía todavía su aroma.

La noche siguiente simuló a la anterior. Él acudió a la puerta, allí estaba ella, ninguna palabra, mucha pasión y una cuarta perla negra al despertar un nuevo día.
Y así fue por un periodo de tiempo que nadie sabría establecer.

Por más que intentaba preguntar, él no era capaz de articular palabra y ella no le regalaba ni una sola nota de la que presumía ser su dulce voz. Miles de preguntas sin respuesta habitaban en el interior del pescador.

Ese aroma le era tan familiar… Un día, sin previo aviso, se dio cuenta de qué era ese olor , qué recuerdo llevaba asociado. Fue hace mucho tiempo, aquella vez en la que estuvo a punto de perder la vida por un hecho que aún a día de hoy le resultaba inexplicable.
Ahora entendía… esa suavidad, esa dulzura, esa frescura de la mujer de sus sueños le recordaba aquel día en que casi se ahoga. No podía ser cierto…

********

Al día siguiente no espero a que ella llegara, se adelantó y se dirigió al mar con todas las perlas negras que había recolectado hasta ahora guardadas en su bolsillo.
Cogió su barca y se internó en el mar. Paró el motor. Otra vez esa sensación, de nuevo le vino a la memoria aquél día… El mismo silencio sepulcral, la misma compañía de la soledad.
Sacó una de las perlas y confirmó lo que sospechaba… Su color no era negro, sino blanco como la espuma del mar…

Sin pensarlo dos veces se lanzó al mar. De nuevo, cuando creyó que iba a ahogarse, que todo acababa para él, la sintió ahí. Primero informe, como la primera vez. Según pasaban los minutos y él se dejaba mecer, consiguió ver poco a poco su silueta, sentir sus manos, oler su cabello…Hasta que la pudo ver por fin, hasta que se vio perdido y envuelto en sus brazos.
Entonces, en presencia de la mujer, sacó su pequeño tesoro, las más puras perlas que se hayan podido conocer en la historia de la humanidad. Y se las devolvió todas ellas. Y con sólo una mirada, sin hablar, comprendió que ese sería su nuevo hogar.

A la mañana siguiente sus compañeros no encontraron rastro de él. Sólo descubrieron su pequeña barquita en medio del mar. Ni rastro de él, ni una nota, ni una prenda. Llegaron a la conclusión de que “murió por su romance con el mar” ; así solían llamar a la muerte más común entre los pescadores, era la manera dulce de enfrentar los naufragios y los desgraciados accidentes que tan habituales eran en aquella arriesgada profesión.

Pero esta vez era cierto, esta vez desconocían hasta que punto se trataba de autentico romance…

19 comentarios »

  1. 0,5 says

    Pasao mañana te comento:mrgreen:

    Septiembre 12th, 2006 | #

  2. Ricard says

    muy bonita

    Septiembre 12th, 2006 | #

  3. John Doe says

    “La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón…?”

    Septiembre 12th, 2006 | #

  4. quien va a ser?? says

    :shock:guauu¡¡¡¡impresionante¡¡¡valio la pena esperar q se horneara el post¡¡¡¡¡¡¡de esta manera,se espera uno lo que tu digas¡¡¡¡:lol: besitos y… “hasta la proxima vez…”:grin:

    Septiembre 13th, 2006 | #

  5. Cata says

    la mar, esa diosa que vive en las profundidades del mar y que de la que muchos hombres quedan enamorados… el mar tan tranquilo y azul que miramos aquellos que soñamos con enamorarnos…

    Preciosa historia, y perdona por no haberte visitado hace tanto tiempo. Un beso

    Septiembre 13th, 2006 | #

  6. Borja says

    Y el Premio Planeta 2007 es para…….. (rugir de tambores) XYDEHIA!!!! Plas, plas, plas, plas!!!! BIEEEEEEEN :-P yo silvaría y todo en plan macarra!!! xq me invitarías a la entrega de premios, no??! :-p

    Muy bonito, muy bonitoooo!!!!

    Un besazo!

    Septiembre 13th, 2006 | #

  7. Thork3M says

    Fantástico, magistral, nos has dado una lección de cómo se escribe, en fondo y forma. Me recordó a los antiguos cuentos de sirenas, y a una película que vi de joven que se llamaba “1, 2, 3, splash” Sigue escribiendo historias de éstas, y harás que no me pueda concentrar esperando nuevos posts ;D

    Septiembre 13th, 2006 | #

  8. ainos says

    Todos soñamos en ahogarnos en el sentimiento del amor, eso sí hay q saber nadar para flotar, es en ese instante, cuando sentimos q flotamos, que podemos disfrutar de él; hundirse tampoco es bueno.
    Como siempre digo: “como dice Borja plas plas plas” jejejeje

    Septiembre 13th, 2006 | #

  9. Ro says

    Pero por Diooooooooooooos…. los pelillos como escarpias!!!! :shock: Pisisiosísimo

    Septiembre 13th, 2006 | #

  10. lunaria says

    Muy bonito. Es de esos relatos que me dejan pensando.
    Me encantan ese tipo de historias.

    Septiembre 13th, 2006 | #

  11. ana says

    Vale, es largo… pero es una historia preciosa!!
    Qué arte tiene mi niña!!!

    Septiembre 13th, 2006 | #

  12. lesan says

    Interesante. Vale la pena esperar para poder leer un relato como este.
    besos
    lesan

    Septiembre 14th, 2006 | #

  13. meloheleido says

    Seguro que al revés no hubiese sucedido:mrgreen:

    Septiembre 14th, 2006 | #

  14. Carlos Martinezf says

    Ay mi niña que no es un sueño, que es real. Eso pasa. De verdad. Es así.
    Te cuento; cuando se hace submarinismo, y se hacen burradas saltando las normas, hay un estado de embriaguez (no confundir con la borrachera de las profundidades)en que la mezcla de falta de oxígeno ó el exceso de anhidrido hacen que el cerebro entre en un estado de placidez ó ensoñación dulcísimo en el cual es posible vivir esas sensaciones
    El peligro es que es finisima la linea de separación entre la vida y la muerte. Finalmente gana(hasta ahora) el instinto de supervivencia.Pero de verdad te digo que si llegara la muerte, seria dulcísima. Seria efectivamente muy parecido aun amor espiritual penamente satisfactorio.
    Habrá que decir a las ostras que creen perlas azules para ti.

    Septiembre 14th, 2006 | #

  15. alicia says

    :oops::oops: hola me ha encantado tu pagina ¡felicidades! una cosa no te importria pasarme cosas de princesias agregame please mi msn es: maria_bollo@hotmail.com esperare tu respuesta mil grasias princesas

    Marzo 4th, 2007 | #

  16. AMS?? says

    :???:buena PG.:razz::smile::twisted::mrgreen::wink::razz::lol::lol:

    Marzo 30th, 2007 | #

  17. alguien que ha pasado x aki says

    He encontrado esto por casualidad,
    no podia irme sin felicitarte.

    Mayo 30th, 2007 | #

  18. sum says

    :lol::roll:http://xydehia.blogomundo.com/wp-images/smilies/icon_twisted.gif
    :twisted::shock::smile::???::cool::evil::grin::oops::razz::wink::lol::sad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::mad::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::evil::cool::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::twisted::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::neutral::neutral::neutral::neutral::shock::shock::shock::shock::shock::smile::smile::smile::smile::smile::???::???::???::???::???::cool::cool::cool::cool::grin::grin::grin::grin::oops::oops::oops::oops::razz::razz::razz::razz::roll::roll::roll::wink::wink::wink::wink::cry::cry::cry::cry::cry::cry::cry::cry::eek::eek::eek::eek::lol::lol::lol::lol::lol::mad::mad::mad::mad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::sad::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::cool::evil::evil::evil::evil::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::roll::mrgreen::neutral:

    Julio 8th, 2007 | #

  19. sum says

    :mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::twisted::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen::mrgreen:

    Julio 8th, 2007 | #

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