La Verdadera Historia
(Bueno, hoy tardé más en publicar, pero es que el post se ha extendido más de lo que cabría esperar… Una historia muy larga. Dedicaré al menos un par de post para no agobiaros ![]()
Prometo controlarme la próxima vez ![]()
Espero que la disfrutéis.
Besitos)
Vale, actualización de última hora… ante la insistencia de algunas personas y para evitar que la gente tenga que estar pendiente, al final os cuelgo toda la historia. Eso sí…no asumo quejas, quiero que sepáis que yo avisé desde el principio que era muy larga… Si no llegáis al final lo entenderé ![]()
Más besitos
Ahí estaba, de pie, sin poder moverse, apenas sin parpadear.
Esa escultura ejercía una extraña fuerza sobre ella… No sabía por qué pero cada vez que la miraba, cada vez que se plantaba delante de ella, sentía un temblor que sacudía todo su cuerpo, de pies a cabeza, de cabeza a pies.
Su corazón latía violentamente, su pulso se aceleraba, su vello se erizaba. Irremediablemente su cuerpo respondía a ella, la hipnotizaba, la hechizaba.
Estaba sumida en sus pensamientos y en sus sensaciones cuando de repente notó un escalofrío que poco tenía que ver con otros. Susurrándole al oído alguien le dijo :
- Apasionante, ¿verdad?
Muy despacio giró completamente sobre sí misma y quedaron frente a frente.
Una mujer tres palmos por debajo de su mirada. Pequeña, arrugada pero con unos ojos más vivos que los de la mayoría de la gente con la que se cruzaba en la ciudad.
Las arrugas surcaban su rostro y en ellas se podía leer una larga vida, mil experiencias. Hondas arrugas que dejaban intuir los caminos que las lágrimas tomaban cuando brotaban de sus ojos, así como el sentido de sus más amplias sonrisas.
Maravillada con ese rostro, con esa expresión, no se había dado cuenta de que continuaba hablándole.
Cuando logró volver en sí le estaba haciendo una pregunta:
- Entonces… ¿la conoces o no?
- ¿Disculpe?
-Decía que si conoces la verdadera historia de esta escultura.
- Pues… se trata de la escultura creada por Rodin. Originalmente fue llamada Francesca da Rimini, que es el nombre de uno de los personajes del Infierno de Dante, que se enamoró del hermano de su marido, Paolo, que a su vez estaba…
- No, no, no pequeña! Basta. De eso no sé mucho, la verdad; ¿me has visto con cara de saberme esas historias?
Desconcertada y sin saber qué decir la joven miró alternativamente a la anciana y a la figura que presidía la sala.
- Me refería a si conoces la verdadera historia de la escultura… - dijo la vieja entornando los ojos y la voz cuidándose de que nadie más que la muchacha pudiera escuchar esas palabras.
- Pues…no. En realidad pensé que sabía todo acerca de esta escultura. En la Facultad es…
- Facultad, facultad… ¿allí no os enseñan nada interesante o qué? A ellos no les interesa que se conozca la verdadera historia, claro…
Ya intrigada, los ojos glaucos de la chica se clavaron en la misteriosa mirada de la mujer.
- Entonces, ¿hay otra historia?
- Pues claro que hay otra historia, pequeña! De hecho es la historia. Poca gente la conoce, no interesa… por eso se inventó otra paralela que es la que se han encargado de difundir a toda la humanidad
- Y usted, ¿usted la conoce? ¿ conoce esa historia?
Una sonrisa pícara se escapó entre la comisura de los desgastados labios.
- ¿Podría… podría contármela?
- Para eso he venido pequeña, pero no aquí – dijo mientras miraba desconfiada a su alrededor. - Vamos, sígueme!
Las dos salieron con paso rápido y decidido de la sala. Cruzaron otra sala, y otra, y otra más, así hasta 15 salas sin pronunciar una sola palabra. El único signo que hacía pensar que iban juntas eran sus brazos entrelazados. Ni una palabra, ni una mirada, ni un solo gesto.
Cuando salieron a la luz del día se acercaron al banco de piedra que había bajo aquel sauce llorón que tanto le gustaba a la conocedora del gran misterio…
- Siéntate aquí, a mi lado. Siento haberte abordado así. Soy Claudia, encantada.
- Igualmente. Ariadna, me llamo Ariadna.
- Sí, lo sé… Siéntate pequeña, por favor.
Ante la ternura de su mirada no pudo resistirse. No sabía qué encerraban esos ojos, pero a lo largo de su vida jamás había encontrado una mirada similar…
- Como te decía, esa escultura es…especial. Todo fue hace muchos años…
Cuando te encuentras frente a ella… sientes algo, ¿verdad?
- Sí, es diferente a las demás, no sabría explicarlo.
- No hace falta que lo hagas pequeña. Desde que te vi delante de la escultura, supe que se trataba de ti.
- ¿De mí? ¿qué? ¿a qué te refieres? No entiendo nada…
- Lo sé, no pretendía que lo entendieras… Hace tiempo, hace mucho tiempo, bajo las ramas de este árbol ocurrió algo difícil de creer si no lo hubiera presenciado.
- ¿Tú? ¿presenciado? ¿pero no decías que ocurrió hace mucho tiempo?
De nuevo se esbozó una sonrisa en los labios de Claudia conteniendo un gran misterio.
- No preguntes pequeña, mejor no preguntes… Tan sólo escucha.
Y con su melódica voz, consiguió espantar todos los miedos y las dudas del corazón de Ariadna.
- Como te contaba, hace muchos, muchísimos años, en este mismo lugar ocurrió algo difícil de creer. Este era un lugar mágico. Hay mucha gente que no cree en la magia, gente que duda, gente que trata de encontrar la magia en hechos sobrenaturales sin darse cuenta de que la verdadera magia está dentro de nosotros.
Magia es ver cómo nace y crece una flor; magia es ver la metamorfosis de un gusano en mariposa; magia es la capacidad que tiene otro de hacernos sonreír sólo con su presencia… De ese tipo de magia es del que te hablo, a eso me refiero.
- Sí, creo que sé a lo que te refieres… yo siempre creí en la magia.
Lo sé pequeña Ariadna, lo sé… El caso es que poca gente piensa como tú. Son pocos los que descubren la magia de las pequeñas cosas.
Y como te decía, aquí hubo un tiempo en el que la magia rebosaba. Era una de las más potentes magias, una con hechizos, pócimas, príncipes y princesas. Era la magia del amor, pequeña!
En cada rincón, en cada esquina, cada hoja, cada rama y cada raíz. Todo estaba impregnado por esa sensación que nadie sabe describir con palabras.
Todo esto era provocado por ellos dos…
- ¿Qué dos? Me tienes intrigada!
- Por tus tatarabuelos, pequeña!
La sorpresa embriagó a la joven Ariadna. Lentamente se sentó allí donde Claudia le había indicado desde que comenzó a relatar la historia. Despacio consiguió articular algunas palabras.
- ¿Tú conociste a mis tatarabuelos?!
- Sí Ariadna, sí. Creo en la magia porque sé bien de lo que hablo - dijo serenamente mientras le acariciaba el cabello a la joven para tranquilizarla.
Como te decía, ellos eran los culpables de tanta magia. Siempre se rumoreó que Zhianna, tu tatarabuela, estaba relacionada con la brujería. Por eso su adorado amor y tu tatarabuelo, Héctor, tenía las cosas tan complicadas para verla.
Sus padres se oponían fervientemente a la relación, no podían permitir que una bruja se llevara a su único hijo. Convencidos de que sufría los efectos de un malvado hechizo intentaron alejarle de ella.
Le encerraron, le mandaron lejos del lugar, le presentaron a miles de mujeres, le seguían a cada paso que daba… pero nada, absolutamente nada surtió efecto. Y es que no era un malvado hechizo, sino la pura magia del amor. . Estaba decidido y nada podría pararle.
- ¿Y qué pasó?
- Pasó que un día como otro cualquiera quedaron en este mismo lugar, aquí es donde solían reunirse.
Zhianna se presentó con la cara triste y le hizo sentarse exactamente donde tú te encuentras. Le dijo que se acabó, que no podrían seguir juntos.
Héctor se deshizo en un mar de lágrimas diciendo que no le importaban los demás, que él la quería y nada ni nadie podría impedir que siguiera viéndola.
Casi sin inmutarse, con el rostro frío tu tatarabuela le dijo que no se trataba de eso, que era ella la que no le quería, que tan sólo lo había utilizado, pero que ya no necesitaba más de él y que podría irse.
- ¿Cómo pudo hacerle eso?!?
- Lo hizo porque lo amaba , pequeña. En cuanto Héctor se fue sin ser capaz de decir nada, Zhianna comenzó a llorar desconsoladamente. Entonces, el árbol que ves sobre tu cabeza dejó caer todas sus ramas que, hasta entonces se elevaban altaneras hasta casi rozar el cielo, para consolar y secar las lágrimas de tu tatarabuela.
- ¿Por eso lo llaman sauce llorón!?
- Por eso pequeña, por eso; pero poca gente sabe su verdadera historia…
- Pero , ¿qué pasó?
- Pasaron los años. Tu tatarabuelo no lo sabía pero Zhianna dio a luz a una hermosa niña. Tenía la marca de la familia, un pequeño lunar tras el lóbulo de la oreja con forma estrellada.
Disimuladamente, Ariadna se pasó el dedo por detrás de su oreja derecha. Así que aquella marca tan peculiar era cosa de familia…
- Sí pequeña, sí ; tú también la tienes. Es la marca de la familia. Efectivamente Zhianna no era una bruja, pero sí que tenía…digamos que una sensibilidad que la hacía especial. Otros lo veían como algún fenómeno sobrehumano; pero no es cuestión de brujos, tan solo de un ser especial. Como tu abuela, como tu madre, como tú. Todas las mujeres de la familia tenéis ese don.
Ariadna lanzó un suspiro. Nunca había hablado eso con su madre, temía parecer rara o que tan sólo fueran ensoñaciones; pero resulta que era verdad!
- A los pocos meses de nacer la pequeña Alhay, apareció él… Un poco más viejo y cansado apareció Héctor.
Al sentir el rechazo de tu tatarabuela decidió partir lejos. Viajó mucho, conoció gente, lugares, mujeres… pero nada conseguía hacerle olvidar. Por más que lo intentara una y otra vez le venía a la cabeza la misma idea; por más mujeres que conocía cada día se despertaba pensando en Zhianna. Y así fue como decidió volver.
Nada más verlo Zhianna sonrió de tal manera que hasta el sol parecía brillar un poco más. Sin pensarlo se tiró a sus brazos. Le había extrañado tanto! Besos , abrazos, caricias , miradas… y entonces una de esas miradas se deslizó hasta la pequeña cuna que había a los pies de la cama.
Una preciosa niña de ojos glaucos y lunar estrellado le miraba regalándole unas carcajadas que resultaron ser música angelical para sus oídos.
- Él no lo sabía, ¿verdad? No sabía que mi tatarabuela quedó embarazada cuando se fue.
- No, no lo sabía. Y ahora se encontró con su pequeña. No tuvo que preguntar, algo dentro de él le dijo que era su niña.
Unas semanas de descanso. Todo parecía un sueño, era perfecto! Hasta que un día se enteraron sus padres de su regreso y quisieron entender que “la bruja” le tenía “retenido”.
- Pero…pero eso no es cierto!
- Lo sé, y ellos en el fondo también lo sabían; pero debían oponerse de toda manera a esa relación y preferían pensar que le hacían con ello un favor a su hijo para no darse cuenta de que lo que conseguían era matarle en vida.
- ¿Y qué pasó?
- Pasó que consiguieron convencer a todo el pueblo de que Zhianna era una malvada bruja que hechizaba a jóvenes inocentes y les llevaba a su guarida en el bosque para no devolverlos jamás.
Con el apoyo de todos acudieron a la casa que Zhianna construyó bajo el sauce donde un día despidió a su amor.
- Eso es…
- Sí, aquí , aquí mismo estaba la casa.
Con la ira y el odio inyectado en la mirada se acercaron pegando voces. A lo lejos Héctor lo vio y corrió a avisar a su pequeña familia.
Llena de temor Zhianna cogió a Alhay entre sus brazos. La niña comenzó a llorar desconsoladamente al notar los fuertes latidos del corazón de su madre; algo iba mal, sin duda.
Mirando a su alrededor vio un pequeño hueco entre las zarzas. Rasgándose el vestido luchó contra ellas hasta llegar al fondo y allí dejar sana y salva a su bebé , por lo que pudiera pasar…
Tras esto se acercó a Héctor. Ambos estaban aterrados, se temían lo peor; los gritos no presagiaban nada bueno… Temblando se abrazaron, se miraron tiernamente a los ojos y con un “te quiero” se dieron un último beso… último pero eterno beso…
Porque ellos sí creían en la magia, porque la fuerza del amor puede con todo… por eso consiguieron que ese último beso fuera eterno…
- ¿Qué pasó?
- Casi sin darse cuenta, sin dolor alguno , sus miembros comenzaron a perder toda flacidez y poco a poco no sintieron frío, tampoco calor. El miedo se había esfumado, los gritos sonaban cada vez más lejos. Sólo ellos, sólo él, sólo ella.
Cuando los furiosos habitantes quisieron llegar a la casa no encontraron ni rastro de la pareja. Tan sólo un banco, y sobre él , una enorme figura, la hermosa figura de una pareja dándose un último beso apasionado…
La joven no conseguía salir de su asombro .
- Así que, en realidad… esa figura son… – un nudo en la garganta le impidió continuar con lo que quería decir.
- Sí pequeña, ellos son. Muestra del amor eterno, un último beso apasionado que les uniría por y para siempre. Ya nadie podría interponerse en su amor.
- ¿Y qué pasó con mi bisabuela!? ¿qué fue de ella? Una cría en un bosque …es imposible que sobreviviera!
- Cuando los vecinos se encontraron con que no había nadie ahí dentro, cuando se encontraron sólo con lo que creían una piedra tallada decidieron irse por donde habían venido. Pensaron que escaparon juntos y supieron que no volverían a verles más.
Sólo una persona se dio cuenta de que entre las zarzas había algo … Mientras que los demás se dispersaban hubo una chica que se quedó atrás. Se aseguró de que nadie la seguía, que estaba sola. Y entonces se arrodilló, retiró las zarzas de la entrada y , dulcemente, cogió entre sus brazos a la pequeña niña que allí se escondía.
Al notar la calidez de la piel, Alhay dejó de llorar y consiguió esbozar una sonrisa.
La muchacha sonrió al ver que la pequeña se tranquilizaba, y entre sus ropas encontró un pedazo de papel. Sólo una palabra “Alhay” y un dibujo : un pequeño lunar detrás de la oreja.
Instintivamente miró al bebé y ahí lo encontró; forma estrellada perfecta. Algo le decía que… se acercó a la escultura y tras el lóbulo derecho de Zhianna había un pequeño lunar en forma de estrella.
“Alhay” – repitió ; y una sonrisa angelical salió de los labios del bebé.
Y así es pequeña Ariadna, esta es la verdadera historia de la escultura y la verdadera historia del sauce. Historias que muy pocos conocen y que, sin embargo, son más ciertas que muchas de las que rondan en eso que llaman cultura popular e historia de la humanidad.
Sólo un segundo, ese fue exactamente el tiempo que Ariadna cerró sus preciosos ojos. Poco tiempo, pero suficiente para que al abrirlos de nuevo todo hubiera cambiado… Claudia había desaparecido. El lugar que ocupaba la anciana ahora lo ocupaba el vacío.
¿Habría sido tan sólo un sueño? ¿ qué le había pasado!? Comenzaba a creer que el calor había hecho estragos en ella y cuando estaba a punto de catalogar como un sueño aquello que acababa de vivir, lo vio… Ahí, en el banco sobre el que se sentó, cerca de su mano, había dos iniciales talladas : Z H . Suavemente las acarició, como si acabase de descubrir el mayor tesoro… y en realidad lo era; quizá no para la humanidad, pero sí para ella. Acaba de descubrir su mayor tesoro de la mano de una desconocida, había conocido por fin su propia historia, sus orígenes, su familia.


Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!! Pero esto qué es??? Te sumas a la moda de los fascículos o qué?? Pero cómo nos dejas así, niña???
Agosto 29th, 2006 | #
Mañana más niña, de verdad que este era demasiado largo :S
Agosto 29th, 2006 | #
Bueno bueno, veo que tendremos que esperar a mañana para leer el final, o al menos la contiuación. Una historia por ahora muy buena
te cuento más cuando llegue al final.
Agosto 29th, 2006 | #
¿el próximo fascículo también será gratis?…
Agosto 29th, 2006 | #
Agosto 29th, 2006 | #
Ya tardas en dejar el trabajo y hacerte escritora profesional.
Me a encantado, un beso bonita.
Agosto 29th, 2006 | #
Que historia más hermosa… Si es que el amor es la magia de la vida!
Besos!!
Agosto 29th, 2006 | #
je,je lo de gratis era broma
Apoyo la moción de Ricard de que te hagas escritora,. Peazo historia, tristemente las historias de amor son sólo esto, un cuento de hadas… Besos
Agosto 29th, 2006 | #
Precioso niña
he venido para leer el final y mereció la pena,porqwue es un texto genial, y que sin duda merece un enhorabuena 
mil besos
Agosto 30th, 2006 | #
Me gusta muuuuuchoooooo!!!!! ¿Ha quedado claro? Quiero más!!!!! :smile::smile:
Muchos besitos!!!
Agosto 30th, 2006 | #
A mi también me ha gustado. Echaba para atrás ver tanto texto pero ha merecido la pena. Acabo de enlazarte para seguirte más de cerca.
Besitos
Agosto 30th, 2006 | #
Me dejas de piedra “Rodina”.
A mi esque las brujas me ponen. Y las historias de love más. Lo malo es lo del lunar. Tu llegas a una bruja y le espetas de esta guisa: ¿bruja, bruja te viá buscar el lunar? y te pués encontrar :
1- un mojicón, colleja ó similar.
2- un vale, pero el mechero me lo quedo yo.
3- ¿en tu potro ó en el mio? inquisidorcete, atranca la puerta con la escoba. Que te va a enterá lo que é er siglo de oro.
Agosto 30th, 2006 | #
Me ha encantado tambbién y me uno a las voces que piden justicia y quieren que te hagas escritora. Muy bella historia. Tienes mucho potencial.
Besos
Agosto 30th, 2006 | #
Preciosa historia Xy, merece la pena leerla enterita y de una vez…
Un beso.
Agosto 30th, 2006 | #
Supongo q te das cuenta de q cada dia tienes mas comentarios no? no sé pq será……….:roll:
Eres un CRACK!!!! no hace falta q diga nada más…
Muaaaaa
Agosto 30th, 2006 | #
Un besito y hasta pronto.
MERA.
Agosto 31st, 2006 | #
La hubiera preferido a plazos, no por nada solo porque creo que mi jefe me ha pillado leyendola…
Agosto 31st, 2006 | #
OHHHHHHHHHH QUE BELLLO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ME ENCANTO ESO DEL MARROQUISMO!!!
Y SOBRETODO ESTA HERMOSA HISTORIA, TE FELICITO
ES HERMOSA!!!!!!!!!!!!!!!!
***++RO
Septiembre 2nd, 2006 | #
Hey! ¡Qué historia más bonita! ¿La has inventado tú? Está muy bien de fondo y forma, me ha encantado, y no se me ha hecho larga!
Te felicito, hacía tiempo que no te leía y mira qué sorpresa tan buena me he encontrado.
Septiembre 8th, 2006 | #