(Antes de nada… Se trata de un post extra-largo, lo sé; pero es algo que prometí un día a alguien y aquí está.
Entiendo que muchos no lleguéis al final, ni siquiera sé si yo misma lo haría, eso sí Beaumont, más te vale que tú lo hagas 
Muchos besitos )
Llevaba días que no podía dormir.
Cada mañana llegaba a su trabajo con síntomas evidente de no haber pegado ojo.
Entre bromas, sus compañeras le decían :
“Y quién es él!? No nos lo vas a contar?! Piensas guardártelo para ti solita?!”
Una sonrisa cansada, que por algunas era interpretada como síntoma de timidez, asomó a sus labios y , suavemente, casi en un susurro , les contestó con gracia:
“Ojalá hubiera un él, así al menos habría pasado un buen rato…”
Todas rompieron a reir. Todas menos una… Su mejor amiga, la que desde el primer día se acercó a ella para hacerle las cosas más fáciles.
“Sé que te pasa algo. No sé qué será, pero mírate al espejo! Tú no podrás hablar, pero tus ojeras lo hacen por ti”.
“Sí, tienes razón… No sé qué me pasa. De un tiempo a esta parte no puedo dormir; sin embargo tampoco soy consciente de mi sueño alterado… Duermo del tirón, en cambio es como si no hubiera descansado nada… Es tan raro!”
Y así, un día más , se fue a su casa después de trabajar.
Sola, hacía muchos años que estaba sola.
Hubo un día en que el otro lado de la cama era ocupado por alguien. Pero ese alguien se marchó sin decir nada, sin dar explicaciones. Se fue para no volver.
Pasó por el salón, puso su disco favorito…y el de él.
Se quitó la blusa mientras se dejaba llevar por la música, embriagada con cada una de sus notas.
Continuó por el pasillo, donde dejó casi olvidada su falda negra. La dejó deslizar por sus estilizadas piernas al son de la melodía que impregnaba el aire.
En el cuarto fue donde se deshizo del calzado. Bajó de los tacones de vértigo que le ayudaban a alcanzar esos centímetros que faltaban para caminar tocando el cielo.
Ya en el baño terminó con la ropa interior , esa que él le regaló aquel día tan especial…
Sumergida en un baño de sales y espuma , con una copa en la mano, la música impregnando cada poro de su piel. Así pasó las horas. No sabría decir cuántas; las suficientes como para que sus dedos salieran arrugados como cuando era cría y se afanaba en buscar los tesoros que se encontraban ocultos en su bañera.
Había perdido la noción del tiempo, y es que era el mejor momento del día; era su momento,el único en el que podía evitar pensar en él, en por qué la dejó sola, por qué se fue…
Lentamente caminaba por la casa con su albornoz y aún cayendo pequeñas gotas de su melena empapada. Recogía todo aquello que había abandonado camino del baño y con sumo cuidado lo dobló mirando a su alrededor, casi avergonzándose por dejarse llevar.
Una ligera cena y de vuelta a la realidad; una realidad que compartía con su televisor lleno de tristes noticias y su pequeña gata persa.
Llegó la hora de irse a la cama. El momento que traba de evitar a toda costa por ser aquel que tanto le recordaba su ausencia.
Aún tenía todo tal y como lo dejó … antes de irse para siempre…antes de desaparecer de su vida sin más explicaciones.
Aún hoy se acurrucaba como si estuviera él; sus brazos, su cuerpo , su aliento… Sus besos, sus abrazos, sus palabras… Sus caricias , sus miradas, sus manos…
Y así , bien entrada la noche , por fin conseguía dormirse por puro cansancio.
Y cuando ella cerraba los ojos para entregarse al plácido sueño, él aparecía con la brisa de la noche.
Y se tendía junto a ella, cubriendo ese hueco con sus brazos , su cuerpo, su aliento… Sus besos, sus abrazos, sus palabras… Sus caricias, sus miradas, sus manos…
Y la veía sonreir en sus sueños. Y la escuchaba suspirar extasiada.
Pero antes del amanecer, como vino se fue… Y un día más, ella se despertó con esa sensación extraña que desde hace tiempo no le deja descansar… Con esas ojeras que delataban ajetro nocturno… Con esa sonrisa que no sabía explicar…
Un día más se despertó contenta sin saber por qué; llena sin poder explicar la razón; pero sola, sin él… él, que un día la abandonó para no volver…
